Ser para la muerte,
para la nada.
El poeta debe insistir en que estos
son sólo jirones que nos recuerdan
el deterioro.
El enraizado enaltecimiento
de la juventud.
La exaltación del cuerpo.
“¿Dónde están?”, inquiere el poeta.
La fatiga de los tópicos.
La progenie de sus variantes.
Y los días le sustraen la ilusión de complacencia;
hasta que se somete a la voluntad de repetirse,
otra vez.
lunes
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