Contra los vendedores del más allá
Antístenes no se privó un día de zaherir a un sacerdote de los ritos de Orfeo que prometía la salvación a los nuevos conversos, pero sólo después de la muerte. El cínico le preguntó entonces al religioso por qué no moría en ese instante para obtener de inmediato la paz del alma.
Contre la suciedad
El filósofo le respondió a un calvo que lo injuriaba: "No seré insolente contigo, pero felicito a tus cabellos por haber abandonado una cabeza tan sucia".
sábado, junio 07, 2008
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